Neurociencia y balonmano: la ilusión de Müller-Lyer en los penaltis

jovios 5 Septiembre, 2014 5
Neurociencia y balonmano: la ilusión de Müller-Lyer en los penaltis

Una investigación muestra cómo la postura corporal que mantiene el portero en un penalti influye en dónde lanza el balón el lanzador, algo que podría deberse a una ilusión sensorial experimentada por el lanzador.

Un estudio mostró en condiciones de laboratorio que el lanzador de penalti en balonmano tira el balón más lejos del portero cuando éste exhibe una postura con los brazos en alto. Los autores del estudio sugieren que esto se debe a que esa postura genera una ilusión sensorial en el lanzador del penalti, quien percibe así al portero de mayor tamaño (comparado con una postura con los brazos pegados al cuerpo). ¿Podría esto servir en el terreno de juego?

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  • Juan R

    Hola, pues creo que hay posibles interpretaciones a estos resultados. Y que además, habría que matizar (una vez más) que el cerebro no engaña sino que interpreta la realidad según la información que llega desde los sentidos.
    la Ilusión de Müller-Lyer es una cosa y el experimento otra. Si tenemos en cuenta que se trata de poner la pelota entre los huecos que deja el portero respecto a la portería, la situación es diferente a la ilusión anterior, pues al no estar enmarcada (en la portería) las dos barras, el contexto que hace interpretar al cerebro es diferente. Cuando el portero está enmarcado en la portería, el cerebro tiene una percepción de la cantidad de huecos por los que puede meter la pelota, claramente más alejadas del portero. Es algo natural. No es ni ilusión ni engaño.
    Si la interpretación de los autores dice que para que el lanzador se confíe es mejor tener los brazo bajos y así se dejan más huecos entre el portero y el marco (esto es real, no es una ilusión), también es cierto, que la capacidad de reacción del portero es menor (cosa que calibra e interpreta para predecir el movimiento el cerebro del portero). Tener los brazos abiertos hace que el tirador busque huecos fuera del perímetro del polígono que marcan las extremidades del portero, disminuye por tanto la percepción de huecos y dificulta la ejecución del movimiento, teniendo como resultado más fallos de tirar fuera.
    Creo que los datos de estos experimentos hay que mirarlos sin prejuicios científicos y sin asignar “engaños” al cerebro. Es mejor entender cómo se interpreta la información sensorial, y la integración sensorio-motora.
    saludos

    • Hola Juan, gracias por tu comentario y por compartir una propuesta tan interesante. Afirmas que el lanzador tira más cerca del portero, cuando este tiene los brazos junto al cuerpo, porque el lanzador interpreta que la reacción del portero será más lenta. Así, disminuye la probabilidad de lanzar fuera de la portería. Desde luego, este experimento no puede distinguir si es así o una ilusión.

      Pero volviendo a la ilusión Müller-Lyer en si misma, es evidente que el cerebro interpreta que ambas líneas tienen longitudes distintas. Y esto es falso. No se si ahí tampoco aceptarías que en ese fenómeno el cerebro nos engaña (hasta cierto punto y en determinadas circunstancias, que sepamos).

  • Juan R

    Hola otra vez. Verás matizo lo anterior. No digo que el lanzador tira más cerca del portero cuando tiene los brazos bajados porque “interprete” que la reacción del portero será más lenta. Digo que si el portero tiene los brazo hacia abajo, la percepción del perímetro del portero contra el perímetro de la portería deja más huecos, luego el lanzador tiene más probabilidad de acertar. Volviendo a utilizar las frases que aparecen en tu post original: “los porteros deberían mantener los brazo hacia abajo para parecer más pequeños y lograr que los lanzadores se confíen y tirar el balón más cerca del cuerpo”. Bien, pues si bien en realidad el portero con los brazos hacia abajo consigue el efecto descrito anteriormente, lo cierto es que el portero sabe que con los brazo hacia abajo tendrá menor probabilidad de parar pues el tiempo de reacción será mayor, hay que pensar que el portero requiere un tiempo para detectar la trayectoria y ejecutar sus movimientos, es la integración sensorio-motora. Por contra, si tiene los brazo hacia arriba, el perímetro de portero que percibe el lanzador comparado con el de la portería es mayor, por tanto menos huecos y tendrá que afinar más… lo que desencadena más fallos. Además, el portero con los brazos en alto tiene ya el movimiento adelantado sobre cualquier trayectoria, es una ventaja.
    En este caso el portero con los brazo en alto o abajo no tiene nada que ver con el efecto MÜller-Lyer, ya que entra en juego otro factor que altera la percepción, es la portería. El efecto Müller-Lyer no es más que una particularidad de la generalidad de los sistemas sensoriales, que es la interpretación de las señales según el contexto. Por ejemplo, en sistema visual, el contexto puede hacer que los colores sean percibidos de distintos, y de eso tienes internet lleno de ejemplos.

    Volviendo al tema sobre si el cerebro engaña o interpreta, me gustaría explicar también un poco el tema. En el lenguaje de periodismo científico se ha hecho popular esa frase, pero debería ser eliminada en el contexto de divulgación científica (son dos cosas diferentes). EL cerebro interpreta cualquier información sensorial según la experiencia previa y el contexto, por tanto, cuando se cambia el contexto cambia la interpretación y por tanto la percepción. Eso no es engañar. ¿tú dirías que el cerebro nos engaña porque los colores no existen?, Pues la realidad es que los colores como tal no existen, ya que solo existen diferentes longitudes de onda del espectro electromagnético. ¿entonces?, pues el cerebro interpreta cada rango de longitud de onda como un color diferente, eso es todo. Sucede igual con el sistema auditivo, el olfativo etc.
    El que engaña al cerebro debe ser otro cerebro, es decir otro individuo, y ese engaño consiste en cambiar el contexto de forma artificial de forma que no se perciba adecuadamente la realidad. Pero la interpretación que hace el cerebro en cada caso es óptima. Se hacen muchos engaños jugando con la perspectiva, eso es el contexto. Cuando se hace un juego así, no es que el cerebro nos engaña, el que nos engaña es el mago, el político, o el vecino, pero nuestro cerebro interpreta adecuadamente o erróneamente, lo que no puede hacer es engañarse.
    Otro ejemplo de contextos, si un joven español está en Soria, y dice “guay” y lo escucha un joven inglés: ¿pensará el joven inglés que le está preguntando “¿porqué?”?. Y justo lo opuesto, si un joven español está en London, y escucha “why” pensará que le están enseñando algo ¿”cool”?. Si uno no es muy experto, fonéticamente suenan igual guay y why, por tanto será el contexto el que determine el significado, pero no hay engaño, lo que si puede haber es error de interpretación.

    Sinceramente, yo dejaría la expresión:”el cerebro te engaña” para contexto de noticia periodística sobre ciencia. Y utilizaría la expresión “el cerebro interpreta” en el contexto de divulgación científica, siempre que pensemos que la divulgación se hace para aumentar la cultura científica y no para distorsionar conceptos.

    Saludos y ánimo!

    • Hola Juan,

      Ya te tengo, coincidimos en el X Curso Nacional de Neurociencia en Carmona, en el 2008.

      Sobre el estudio del penalti, el experimento si controla para la confusión que dices del portero dejando un mayor hueco. No es así. Las dos posturas interesantes son las de la figura 1b y 1c, en ambas los brazos están en angulo con el cuerpo 45º o 135º. El hueco que deja el portero con el contorno de la porteria es el mismo en ambas posturas. Sobre la velocidad de reacción, ciertamente si los brazos están hacia abajo tardará más en llegar a un balón lanzado a la escuadra, pero si el lanzamiento es pegado al suelo, puede ser al contrario.

      Pero lo interesante es la discusión sobre si las ilusiones sensoriales reflejan un engaño del cerebro o no. Plantearlo así es, como yo lo veo, un recurso para divulgar la siguiente idea: lo que el cerebro interpreta no es un sinónimo de la realidad externa. Mediante el cerebro nos aproximamos a ella, a veces con acierto, a veces nefastamente. Esto no solo es un aspecto real del funcionamiento del cerebro, sino que además sirve para transmitir un valor social importante. Cuando se trata de divulgar, como bien lo sabrás, el lenguaje debe adaptarse para ganarse al lector (que no tienen por qué ser científicos). La gente no está tan interesada en la rigurosidad académica como en lo que le puede ser útil o curioso. Si a mi abuela le digo “el cerebro interpreta” se pone a roncar enseguida, si le digo “el cerebro te engaña” igual me presta atención.

      Tú piensas que esto es distorsionar conceptos. Yo pienso que los científicos cuando divulgan suelen ser infumables porque siguen usando su lenguaje académico frío y lleno de tecnicismos. El objetivo de la divulgación es despertar el interés por la ciencia y el espíritu crítico. Si tiene éxito y el lector se embebe de ello, acabará averiguando por sí mismo que casi todo lo que leyó antes en realidad es caduco, que el conocimiento también evoluciona y cambia. La divulgación tiene el reto y debe elegir entre transmitir una idea científica con total rigurosidad a riesgo de no llegar a nadie, o transmitirla de forma más facilona y que se lea.

      Pero tu opinión es interesante. De hecho, si quieres extenderla y escribir una entrada sobre ello, en este mismo blog lo publicaríamos encantados bajo tu autoría por supuesto. “El cerebro no te engaña”. Tendría gancho.

      Gracias por comentar.

  • Juan R

    Hola, creo que también te he localizado en la foto del curso, aunque me tendrás que perdonar pero no recuerdo tu nombre… empiezan a ser demasiados cursos, congresos, charlas etc.. y la memoria limitada 😉

    Verás, sobre el artículo pienso que si bien los datos son claros, la interpretación de los mismos o la discusión debería poner en el contexto no solo la postura del portero sino su relación con el marco de la portería. A partir de ahí, quizás se podría retomar la idea de la ilusión de Müller-Lyer. Pero poner a un portero en un marco y obviar el marco en el conjunto no me parece forma correcta de interpretar el dato, ya que el marco es fundamental para la percepción/ilusión, piensa que el tirador de penaltis tiene el marco como referencia y al portero como elemento a esquivar, sin el marco no hay juego. O de otra forma habría que hacer el experimento sobre la percepción del tamaño de los individuos sin estar restringidos a un marco, simplemente sobre un gran fondo blanco.

    Sobre la cuestión del lenguaje en divulgación, estoy de acuerdo en que hay que hacer la ciencia atractiva, pero sin dudas no caer en el aspecto de “prensa amarilla” que está más que sobreutilizado actualmente.

    Por mi experiencia, en charlas en institutos de secundaria, alumnos universitarios, centros culturales con público de todas edades, cuando explico que el cerebro interpreta dependiendo del marco y el contexto, y que el cerebro no nos engaña… y el engaño siempre viene de fuera. Te aseguro que no crea ni confusión, ni queda lenguaje técnico, ni se duermen las abuelas, tampoco los alumnos de ESO o las personas mayores de los centros culturales. Quizás poner el contexto necesario en el que se describa cómo trabaja el cerebro (con ejemplos de experimentos y explicaciones amenas, claro!) según lo aprendido, la forma de comprar patrones memorizados con los estímulos que se estén evaluando en cada momento y el contexto de los mismos, permitiría entenderlo mejor.

    Hay que utilizar el lenguaje ameno lo más cerca posible de la realidad para evitar crear coletillas y muletillas que luego se perpetúan como ideas erróneas. Te suena eso de que utilizamos el 10% del cerebro… vaya como caló a lo largo e años y lo difícil que está siendo sacarlo del consciente colectivo. Lo mismo sucederá con “el cerebro nos engaña”… ¿Te has preguntado si esa frase se utiliza mucho porque a alguien le interesa para vender su producto?.
    Te has parado a pensar que un cerebro que “engaña” a su propietario actualmente está descrito como “patológico”?. Cuando digo engaña me refiero a que el error no viene de la información externa (que llega por los sentidos) sino por la función interna que altera e impide “desde dentro” la interpretación correcta de entradas sensoriales. Como ejemplos tienes la esquizofrenia, depresión endógena, Alzheimer…

    Pero bueno, creo que en general estamos de acuerdo en que lo importante es intentar hacer llegar ciencia a la cultura de la vida diaria, principalmente para beneficio de la sociedad.
    saludo y ánimo.